Los jardines y árboles que adornan y oxigenan nuestra villa constituyen un legado cedido por aquellos tolosarras que supieron disfrutarlo y cuidarlo. Son parte de nuestro patrimonio no solo natural sino también cultural, en cuanto que reflejan la forma de vida de tiempos pasados. Pero además tienen un valor muy alto para la ciudadanía desde el punto de vista ambiental.
¿Sabía que en las zonas verdes se registra una temperatura inferior a la de los suelos cementados? ¿Y que el arbolado en la ciudad amortigua la fuerza del viento? ¿Ha oído hablar de que los árboles al crecer van capturando el CO2 que emitimos sin cesar a la atmósfera?
En Tolosa gestionamos este valor ambiental como cualquier otra fortaleza que nos ayude a caminar hacia un futuro más ecológico, de la misma manera que impulsamos la movilidad sostenible recuperando las calles para los peatones, diseñando carriles para las bicicletas o impulsando el uso del transporte colectivo. Al igual que ponemos barreras al ruido colocando pantallas o a la contaminación lumínica sustituyendo las antigua farolas por otras de ecodiseño.
Las zonas verdes son un recurso más en la lucha contra el calentamiento global por su función en la regulación del régimen de precipitaciones, como sumideros de CO2, etc. y esta lucha es un compromiso que ha adquirido el ayuntamiento de Tolosa aprobando en mayo de 2009 una ordenanza municipal y un programa de acciones.
Pero además conservamos nuestros jardines y árboles viejos como elementos de nuestro patrimonio cultural, situándolos en una escala de consideración a la par de nuestros edificios históricos, esculturas, mercados, costumbres y fiestas. No debemos olvidar que son lugares de encuentro y paseo de gran belleza, islas en nuestros entornos duramente urbanizados.